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Estudios de medicina nuclear en niños: lo que los papás deben saber

Cuando un estudio de medicina nuclear es para un niño, las preguntas se multiplican. ¿Es seguro? ¿Qué tan necesario es? ¿Lo va a entender? Este artículo está pensado para mamás y papás que quieren saber exactamente qué esperar y cómo prepararse.

La mejor forma de acompañar a un paciente pediátrico es ayudar a sus papás a entender todo con claridad. Muchas veces basta una buena explicación para transformar una situación estresante en algo mucho más manejable. Eso intento con este tipo de contenidos: darles herramientas que sí sirvan en momentos clave.

Qué estudios de medicina nuclear se hacen en niños

Los estudios más frecuentes en población pediátrica incluyen gammagrafía ósea, gammagrafía renal, estudios tiroideos y estudios de tránsito digestivo.


Cada uno se indica por razones específicas. Por ejemplo, la gammagrafía ósea puede ayudar a detectar infecciones, fracturas ocultas o enfermedades inflamatorias. La gammagrafía renal es útil para evaluar cómo funciona cada riñón por separado. Y el estudio de tránsito digestivo permite observar cómo se mueven los alimentos en el sistema gastrointestinal.

Cómo se adaptan estos estudios a la edad del paciente


El enfoque cambia completamente cuando el paciente es pediátrico. Se usan trazadores en dosis mucho más bajas, se acortan los tiempos del estudio siempre que sea posible y se permite que los padres acompañen.


También se emplean técnicas de distracción, como juegos, pantallas o explicaciones adaptadas a la edad. Todo esto reduce el miedo y mejora la cooperación del niño durante el estudio.

Seguridad en medicina nuclear pediátrica


La dosis de radiación en medicina nuclear se calcula específicamente según la edad, el peso y la indicación clínica del niño. Además, se aplican protocolos de protección adicionales para asegurar que la exposición sea mínima.


Previo al día del estudio, se recomienda a los familiares que el paciente llegue con sueño o ligeramente desvelado. Esto facilita que pueda quedarse dormido durante la adquisición de las imágenes dentro del equipo.


Si el niño se mueve mucho o no logra permanecer quieto, pueden utilizarse medidas adicionales como inmovilizadores suaves para ayudar a mantener la posición adecuada durante el estudio.

Lo que puedes hacer antes del estudio


Explicarle al niño, con tus propias palabras, qué va a pasar y por qué puede ayudar muchísimo. Es mejor hablarlo con tranquilidad que evitar el tema.


También es importante seguir las instrucciones que te den: a veces hay que ayunar, otras veces tomar líquidos, o suspender ciertos medicamentos.


El día del estudio, lleva ropa cómoda, objetos que lo tranquilicen como su peluche favorito, y cualquier indicación escrita que les hayan dado.

Lo que papás y mamás suelen querer saber antes de un estudio nuclear pediátrico

¿Le va a doler el estudio?

No. Lo único que puede causar molestia es la colocación del acceso venoso para administrar el radiofármaco. El resto del procedimiento no causa dolor.

¿Se va a quedar con radiación en el cuerpo?

Sí, pero en cantidades muy pequeñas y solo por poco tiempo. La mayoría de los trazadores se eliminan por la orina en unas horas.

¿Hay efectos secundarios después?

En general, no hay reacciones al radiofármaco ni molestias posteriores. Pueden retomar sus actividades normales ese mismo día.

¿Puedo quedarme con él todo el tiempo?

Sí. Se permite y se recomienda que uno de los padres acompañe al niño durante el procedimiento, siempre que las condiciones del estudio lo permitan.

Acompañar con claridad reduce la ansiedad


Cuando los adultos entienden bien lo que se va a hacer, pueden transmitir más calma y confianza. Eso hace que todo el proceso, desde la preparación hasta el resultado, sea mucho más llevadero para el niño.


Si tienes una cita de medicina nuclear para tu hija o hijo y quieres aclarar cualquier duda antes, llena el formulario y lo vemos con calma.

Dr. Francisco Romero
2025
Dr. Francisco Romero
2025
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